viernes, 25 de marzo de 2011

Taller de Primavera

Dentro del ciclo de talleres "Yo y los ciclos de la Naturaleza" llego el Taller de Primavera

Estoy muy emocionada por este taller la primavera es el momento más importante en cuanto a como queremos proyectar nuestro año. Lo que sigue es cosechar lo que en la primavera se sembró.

Yo lo que busco este año es Divertirme más y dejar fluir más mi creatividad, así que espero plasmar eso en el Taller.

Cualquier info que necesiten, no duden en contactarme

Dev

(mil gracias ana por el cartel)

jueves, 24 de marzo de 2011

Yo y los ciclos de la naturaleza


¿Te has sentido estancada y no sabes cómo iniciar el cambio, el movimiento? O tal vez todo lo contrario, ¿no sabes cómo detener la inercia del movimiento que te lleva?, ¿te da miedo el inminente cambio que se presenta en tu vida?

Te invito a que te asomes por la ventana y mires lo que te rodea. ¿Es de día o de noche? ¿Puedes ver el sol o la luna en el cielo? ¿Cómo está el clima? ¿Cómo lucen los árboles?

La naturaleza está en constante movimiento, cumpliendo con su ciclos, ningún día es igual al otro, no hay estancamiento, ni inercia, solo fluir, cambiar y Ser.

Ninguna flor se cuestiona si es el momento oportuno de florecer. La lluvia no se detiene temerosa de ser rechazada por aquellos a los que bañara con su agua. Cuando las hojas caen, el árbol no duda si volverán a cubrir sus ramas. Llegan el Invierno, la Primavera, el Verano y el Otoño y todo cambia, el paisaje, el clima, los aromas, los frutos, las flores, los estados de ánimo, y de lo único que podemos estar seguros es que el invierno volverá el año próximo.

La primera relación que tuvimos los seres humanos con la naturaleza y sus ciclos fue persiguiendo al Sol, como hacen los animales, caminando tras de la luz, el calor, el alimento. Aprendimos a observar y finalmente nos atrevimos a dialogar con la naturaleza desarrollando el conocimiento de cuándo es el tiempo de sembrar, el tiempo de esperar y el tiempo de cosechar. Pero los humanos damos las cosas por hecho y pronto olvidamos que ningún día es igual al otro, ningún otoño es igual al anterior. Olvidamos mirar al cielo para saber si la luna mengua o crece, pero no olvidamos cuándo celebrar el festival de la cosecha, o la bacanal, o cuándo encender los fuegos de mayo, por lo que nos llenamos de fechas festivas y rituales que nos recuerdan lo que la naturaleza nos enseñó.

Hoy no nos importa si llueve, si tiembla, si hay luna llena en el cielo, si el Sol calienta, debemos levantarnos cada mañana y cumplir con nuestras vidas, con nuestras rutinas y obligaciones. Nos olvidamos de observar si es de día o de noche, pero no olvidamos mirar el reloj; no nos percatamos de si el árbol está desnudo o lleno de flores, pero no olvidamos comprar nuestros regalos de Navidad. No olvidamos que se aproximan las vacaciones de Semana Santa, o que necesitas un nuevo traje de baño para las vacaciones largas de verano.

Seguimos así hasta que algo sucede, algo que nos hace temer o necesitar el cambio. Una muerte, perder un trabajo, un nuevo novio, o el rompimiento de una relación, o simplemente el cansancio de la vida rutinaria de todos los días. Comenzamos a buscar por todas partes una respuesta, una ayuda, en todas partes menos en la Naturaleza.

Yo y los ciclos de la naturaleza es un conjunto de 4 talleres independientes en los que exploramos y vivenciamos las energía correspondiente a cada estación del año, el frío Invierno, la regeneradora Primavera, el caluroso Verano, los vientos de Otoño.

Buscamos fluir con la estación del año en que nos encontramos y observar cómo se da el movimiento y el cambio sutil de una estación a otra. Analizamos las fiestas y rituales propias de esa época del año tratando de conectar con el mensaje "oculto": ¿qué es lo que busca recordarnos este ritual?

Al poco tiempo de que empieces a poner atención a los mensajes en cada ritual, de que observes como cambia la luz a lo largo del día, como se abre y se cierra una flor, sucederá algo maravilloso: te preguntarás a ti misma, ¿cómo estás hoy?, ¿qué necesitas?, y comenzarás a conectar con tu propio ser.

La idea de estos cursos es que adquieras un nuevo lenguaje, una nueva forma de ver la vida y de entender tus propios ciclos, aprendiendo de la naturaleza y dialogando con ella. Podrás entender cuándo es tu tiempo de sembrar, cuál es tu cosecha, podrás planear el siguiente paso y aprenderás a confiar en que el ciclo sigue siempre su curso.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Sobre Integrar y Soltar


Después de la clase de Moni el mes pasado me hice el firme propósito de escribir algo en el Blog sobre lo que es Integrar, pero no me había sido posible. Estaba digiriendo.
Lo peor es que podía escuchar mis tripas rugir pero no sabía que me estaba causando tal indigestión y porque no lograba integrar sea lo que sea que me había comido…
El Universo como siempre colocaba pistas a cada paso, llego incluso a poner frente a mí a una chica que ha estado lidiando los últimos tres años con una extraña enfermedad de su aparato digestivo.
Finalmente mi hermana se acercó a mí, hace un par de semanas, con la propuesta de unas cortas vacaciones en un campamento tortuguero.
Debo confesar que tarde un tiempo en comprender lo que el Universo estaba maquinando para mí, pero en cuanto pude verlo sentí una de las emociones más hermosas del mundo. Solté. Ya no está en mis manos, ya no hay nada más que hacer, solo me queda disfrutar.
Lo sé, nada de lo que he escrito tiene sentido, permítanme explicarlo:
Cuando cumplí 20 años escuché, de más de una boca, que se aproximaba una crisis de identidad "la crisis de los 20". Me resultaba tan absurda la idea que ni siquiera me di cuenta, cuando comenzó la crisis. Fue alrededor de los 22 y los 23 años. Cuando la vida empezó a exigirme madurez e independencia. Madurez para tomar mis propias decisiones de vida e independencia de las expectativas ajenas. No pude, fracasé completamente, desconocía mis recursos y definitivamente no tenía idea de quién era.
La nada brillante forma en que afronte este largo periodo de mi vida fue, pegándome como ventosa al hombre del que me había enamorado (quien por cierto, atravesaba la misma crisis). Mi filosofía de vida era, que el "amor" lo podía todo.  Y era ese "amor", lo único en mí que se sentía real.
Creo que es momento de darle las gracias a ese gran compañero que estuvo a mi lado, durante lo que yo llamo, los años de la depresión. Gracias por quedarte a mi lado cuando yo no era yo, sino esta especie de Frankenstein hecho de trozos de expectativas: mías, tuyas, de mi mamá, de mi papá, de amigos, maestros, etc. Un Frankenstein que se mantenía unido por el miedo, la confusión y sobretodo la necesidad de ser validada.
Finalmente un día no tuvimos más remedio que mirarnos el uno al otro y comprender que nos habíamos convertido en estos deformes monstruos. Sacamos nuestras espadas y nos asestamos golpes sin piedad. Su último golpe fue certero y me quede ahí hecha pedazos.
Terminaron los años de la depresión.
Han pasado tres años desde ese día. Recuerdo las manos generosas de mis amigos y amigas, recuerdo sus abrazos, sus sonrisas y sus palabras de ánimo y consuelo. Recuerdo el amoroso apoyo de mi familia. Pero sobre todo recuerdo el silencioso quejido que salía desde muy adentro de mí: "solo quiero ir a casa". Constantemente en donde quiera que estuviera, salía el lamento en un suspiro. "quiero ir a mi casa".
 Lo más doloroso era cuando se presentaba ahí, en el lugar en el que vivía, en el que comía, me bañaba, dormía, justo a la mitad del departamento que habíamos construido juntos: "quiero ir a casa".Lo primero fue volver al lugar de la masacre y recoger todos mis trozos. Los empaque en una maleta y los cargue en mi espalda. Era el momento de soltar y dejar "nuestra casa" atrás. La tortuga se convirtió en el símbolo de mi fortaleza. "Yo soy mi hogar, llevo mi casa a cuestas".
Lo segundo, encontrar una guarida en donde pudiera protegerme, sanar y ¿volver a pegar todos mis trozos? Para ese fin, encontré un amplio departamento en Coyoacán. Viví ahí un año muy difícil, no quería volver a ser un Frankenstein así que tenía que darme a la tarea de decidir de todas esas piezas de rompecabezas, cuales me pertenecían y si quería que formaran parte de mí.
Los amigos y amigas se cansaron de esperar a que yo saliera de la cueva. Así que cuando salí, estaba muy sola. Recuerdo la mano de mi mamá apretando con firmeza la mía, invitándome a caminar. Y el lamento que seguía ahí: "quiero ir a casa".
Así fue como hace poco más de un año gracias al apoyo incondicional de mi mamá, llegué a casa. Es un hermoso departamento en Coyoacán, con un aún más hermoso jardincito justo en el centro, verde y lleno de vida. Podría alargarme muchísimo contándoles todo lo que ha sucedido aquí, se me ocurre que la mejor manera es con una pequeña lista.
  • Recuperé a mi familia (les debo más fotos)

  • He hecho nuevas y más sanas amistades

  • Nació Círculos en expansión

  • He construido un hogar para mí y para Cuca (mi perro)
    (Ana plis unas fotitos de mi casa)
  • Descubrí que ese anhelo de "ir a casa" era el deseo de estar en mí; de ser Yo.

     
Estos tres años han sido los años de la integración. Integrar todos los cachitos de lo que soy, de lo que he vivido, de lo que he sentido. Integrar lo que deseo, lo que sueño y finalmente expresarme desde mi centro. No soy una obra acabada, queda mucho por recorrer y por descubrir pero SOY YO por donde quiera que me veas SOY YO.
Integrar para mí significa crear algo nuevo. Una nueva Yo
Estos tres departamentos en los que me ha tocado vivir los últimos tres años son la expresión de lo que sucedía y sigue sucediendo en mi interior; Son la metáfora de la tortuga, llevando su casa a cuestas, cargando un caparazón en donde esconderse. Ya no necesito ser la tortuga. Ha llegado el momento de soltar, de abrir la puerta y salir.
¡Llego el momento de liberar a la tortuga!!!!!!!!!!!
Sat Deva

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Quién es tu Maestro?


"Uno de los grandes maestros sufíes, Junnaid, fue consultado por su primer discípulo: << Maestro, siempre hemos tenido una pregunta en mente pero nunca hemos tenido el coraje suficiente para hacértela. ¿Quién fue tu Maestro? Nunca te hemos oído hablar de tu Maestro>>
<<Me resultará muy difícil responder porque he aprendido de casi todos. Toda la existencia ha sido mi Maestra. He aprendido de cada suceso ocurrido en mi vida. Y estoy contento de todo ello, porque gracias a todo ese aprendizaje he llegado hasta aquí>>" Osho

Hace un par de semanas tenía la intención de escribir aquí lo que significa, para mí, Ser un Maestro. Planeaba compartirles quienes han sido mis grandes maestros y que lecciones de vida me han enseñado. Pero en cuanto empecé a escribir lo sentí, un hueco en el estómago, una opresión, mariposas (¿miedo, angustia, tristeza?), fuera lo que fuera no me permitía pensar, menos escribir, no fluían las palabras. "Pero conozco las palabras, lo he reflexionado tanto, sé lo que es Ser un Maestro…!!!" entonces me di cuenta: Duda, eso en mi estómago, era duda.

La duda llego en los labios temblorosos de una amiga: "Déjame hacerlo Dev, puedo hacerlo, puedo ser el Maestro, estoy mal en muchos aspectos pero sigo funcionando… ¿por qué no me dejas hacerlo?, ¿por qué dudas de mí?"

Mi cabeza empezó a mil por hora: "¿yo dudo de ti?, ¿qué es lo que no te dejo hacer? Me molesta tu drama, me cansa tu conmoción…. ¿de qué estás hablando?... Respira Débora. Solo escucha y respira…"

Sé que salían palabras de mi boca pero solo seguía escuchándola: "Estoy haciéndolo lo mejor que puedo, por qué no pueden ver que estoy haciéndolo lo mejor que puedo?!!!!"

Mi cabeza: "Te estoy viendo, te veo y te escucho y siento este hueco en el estómago… y NO SE QUE HACER CON LO QUE VEO. ¿Qué quieres de mí?!!!, ¿estaré escuchando bien?"

Ella: "No puedo ser lo que esperan de mí. Esto es lo que soy, y tengo mucho que dar…", "Déjame hacerlo!!!"

Además de un fuerte dolor de cabeza, me llevé a casa la duda guardada en el estómago y la incapacidad para pensar o escribir.

En mí interior se cimbraba uno de los grandes pilares de lo que es Ser un Maestro: Desde la duda, desde la confusión, desde la conmoción, ¿SE PUEDE SER UN MAESTRO?

Trataba de aferrarme a certezas de todo tipo para liberarme de la duda que anidaba en mi interior como un animal ponzoñoso (disculpen ustedes el drama).

Fracasé, esa técnica no funciona, la duda seguía ahí.

Me decidí entonces a dar un paso atrás dejar a la duda hablar y escupir toda su ponzoña: "¿Acaso no eres tú quien dice que todos somos Maestros, que todos tenemos algo para enseñar, que el maestro no es perfecto, y es por eso que puede enseñar? ¿Por qué no la dejas hacerlo? ¿Por qué no crees en ella? ¿Acaso no crees en ti, no crees en tu proyecto? Tal vez tu proyecto es muy ambicioso, tú no puedes con él, no estás lista, te falta preparación, te falta experiencia…, te vas a equivocar y les vas a fallar."


No sé mucho sobre lo que es Ser un Maestro, pero sé que esperamos cosas de ellos: esperamos su sabio consejo, su compasión. Esperamos que nos digan qué hacer cuando las cosas se ponen difíciles. Esperamos que nos sostengan y nos comprendan no importa qué. Esperamos que no nos fallen nunca.

También sé que un Maestro siempre está ahí cuando lo necesitas, siempre dispuesto a dar la lección. No son como nosotros esperamos. No nos dicen que hacer ni cómo hacerlo. No nos sostienen, nos enseñan a sostenernos a nosotros mismos. No son responsables de cómo nos sentimos, de lo que proyectamos al mundo ni de lo que hacemos o dejamos de hacer. No es su responsabilidad si aprendemos o no la lección, pues cada quien es responsable de sí mismo.

Por dos semanas mi Maestra fue la duda, insistente repetía una y otra vez la lección que yo no quería escuchar: "No es tu responsabilidad, suéltala..." "No puedes ser lo que crees que ella espera de ti." "No es tu responsabilidad ayudarla, no es tu responsabilidad hacerla sentir bien, no eres responsable por lo que hace o deja de hacer" "Es su responsabilidad quererse, cuidarse, hacer lo que quiere y necesita hacer, creer en sí misma" "Suéltala…"

"Tu única responsabilidad eres tú misma. Escúchate, escucha tu duda, tu conmoción, tu confusión, hazte responsable por ellas y actúa en consecuencia."

La lección de vida: Desde la confusión, conmoción, duda o lo que sea que te este pasando no puedes ser un Maestro, de hecho no puedes ser más que eso, ira, confusión, miedo, duda. No puedes Ser Tú.

Así que la próxima vez que sientas que la confusión te susurra cosas al oído, la conmoción se apodera de tu ser o la duda anida en tú estomago: da un paso atrás, respira, sacúdete, repite un mantra y escucha lo que tiene que decir, toma la responsabilidad por lo que estas sintiendo en lugar de achacárselo a los demás y agradece la lección. Eso no quiere decir que las cosas se arreglaran inmediatamente o que la lección haya sido aprendida del todo pero al menos volverás a ser Tú.

Y tú… ¿sabes quién es tu maestro? Ese extraño sentimiento que tiene tiempo acompañándote, ¿estás dispuesta a escuchar su lección?

Sat Deva

"Ninguna situación carece de lecciones, ninguna en absoluto. Todas las situaciones están preñadas, pero esto es algo que tienes que descubrir: superficialmente puede no parecer que es así. Tienes que estar alerta, tienes que mirar todos los aspectos de la situación." Osho

miércoles, 9 de febrero de 2011

¿Cómo trabajamos en este Círculo de Mujeres?

En Círculos en Expansión organizamos cursos y talleres en los que tanto Alicia como yo compartimos las herramientas con las que hemos salido de los retos que nos ha puesto la vida. Las invitamos a recorrer con nosotras ese trecho del camino, hacia una vida plena y feliz, que nosotras ya hemos recorrido. Somos conscientes de que aún nos falta mucho por recorrer y por aprender, y los Círculos de Mujeres nos permiten ser alumnas y maestras.

Las bases que sostienen al círculo son la técnica y filosofía de Kundalini Yoga, que nos enseña, entre otras cosas, a ser compasivas con nosotras mismas, a conocer nuestros ciclos y nuestros cambios físicos, biológicos y emocionales y, sobre todo, nos dice qué hacer con ellos; la enseñanza pagana de que observando cómo se manifiesta la naturaleza y sus ciclos, podemos lograr una mayor comprensión de quiénes somos nosotras; la consciencia corporal como una herramienta de autoconocimiento y autosanación; y la concepción del arte como una forma de sanación tanto para el artista creador como para el artista espectador.

Lo que mueve al círculo es la posibilidad de que todas sus integrantes podamos ser alumnas y maestras.

En una sesión de nuestro círculo compartimos dinámicas grupales, yoga, meditación y/o discusión de diferentes temas, con el propósito de que reflexiones y reconozcas tus dones y virtudes o, mejor aún, tus herramientas (llamo herramientas a la forma en que llevas a la práctica tus dones y virtudes, es decir, tus dones y virtudes convertidos en acción).

Comenzarás a reconocer tus logros y en qué momentos has desperdiciado tu calibre (aquello de lo que estás hecha), conocerás nuevas formas de accionar y expresar tu Ser y, espero que muy pronto, podrás ser nuestra Maestra en alguna sesión y compartir tu camino recorrido y tus herramientas de vida.

Yo sé que visto de esta manera puede sonar muy amenazante o ambicioso, pero otro de los puntos importantes en el círculo es que la vida sucede en el día a día, en lo cotidiano. Tal vez tu gran herramienta es cocinar, tejer o conseguir trabajo, pero nunca has valorado esta cualidad en ti y menos aún has pensado que alguien necesita que le enseñes a hacerlo. Por otro lado, tal vez alguien necesita que le enseñes a llorar, a superar un divorcio o a pedir ayuda, y tú ni siquiera te has dado cuenta de que lo sabes hacer.

Aprenderás a reconocer a los maestros en tu vida, pero también aprenderás a valorarte y reconocerte como maestra. Y en un futuro no muy lejano llevarás lo que has aprendido a otros círculos…

Así Es y Así Será.

Sat Deva Kaur

Mi propuesta de un Círculo de Mujeres

Yo parto del principio de que Yo Soy, ser mujer es la forma en que mi Ser ha decidido expresarse.

Creo además que mi Ser no está oculto u opacado por nada o detrás de nada, simplemente ha sido ignorado o devaluado. No se trata de pulirme sino de honrar las formas en que he expresado lo que Soy hasta ahora, no importa si es dolor, errores, miedo, alegría, gracia… pues todos son la expresión de mi Ser.

Yo honro mi Ser con el yoga, el paganismo y mis sábados de terapia, pero también lo hago cocinando, comiendo, tejiendo, leyendo y paseando a Cuca (mi perro). No busco un grupo de paseadores de perros, de brujas o yoguinis, y por eso propongo un Círculo de Mujeres en el que podamos compartir nuestras diferentes formas de honrar lo que Somos.

Para mí el que seamos Mujeres significa dos cosas: Una, que poseemos un lenguaje en común, ya sea que hablemos de hombres, de filosofía, de belleza, del trabajo, de arte, de problemas sociales o intercambiemos recetas. Dos, un pretexto para caminar juntas, pues el primer paso es honrar a la Mujer que eres: madre, hija, hermana, esposa, soltera, profesionista, ama de casa, Diosa, Yogui, Sobreviviente, que sé yo; y el segundo paso es que puedas honrarte a ti por quien eres en toda la extensión y radiancia de la palabra SOY.

Somos pues un Círculo de mujeres en el que todas somos iguales y todas tenemos algo que enseñar y algo que aprender. Nos une la búsqueda de reconocimiento (propio, no externo) de quiénes somos y cómo hemos expresado ese Ser a lo largo de nuestras vidas. Nuestro fin es aprender a honrarnos por lo que día a día decidimos Ser.

Aquí es seguro Ser quien Eres. Porque buscamos construir, tanto en nuestro interior como en nuestro exterior, Seres fuertes que podrán expresarse con seguridad no importa dónde y no importa qué…

Sat Deva

¿Por qué formar un Círculo de Mujeres?


Si miras a tu alrededor detenidamente podrás encontrar a un sinnúmero de mujeres que se reúnen regularmente con motivo o sin motivo aparente. Amigas tomando café, asociaciones en lucha por los derechos de la mujer, asociaciones en lucha contra el cáncer de seno o el cáncer cervicouterino, mamás jugando con sus hijos, hermandades neopaganas reivindicando a la Diosa Madre, ancianas haciendo de comer, Círculos de mujeres. Muchos piensan que esto se inició en los años 50 cuando las mujeres luchaban por el derecho a votar, y que llegó a su clímax en los 70 con los movimientos feministas radicales, pero en las últimas décadas los grupos de mujeres de alguna manera fueron perdiendo su poder.
Un Poder que pareciera haberse diluido en las modas, en la fantasía y la banalidad de lo que según algunos significa hoy por hoy ser mujer. Claro que hay de modas a modas, pero puedo decir con seguridad que hoy la moda es ser yogui, aunque en nuestro caso el término correcto sería yoguini (mujer practicante de yoga). Está de moda honrar a la Diosa en mi interior y reconocer mi
poder femenino, y si escriben en su buscador "círculos de mujeres", verán que está de moda formar parte de un círculo de mujeres.
Mi mente antropológica está fascinada ante esta sobreestimulación de ideas y todo lo que podría decir al respecto desde las teorías de género… pero yo… no puedo dejar de reírme al reconocerme: yoguini, bruja y facilitadora de un círculo de mujeres.
¿Por qué las mujeres están hoy buscando su identidad en el conocimiento y la sabiduría de disciplinas como el yoga, las religiones paganas o la práctica ancestral de las mujeres que se reunían alrededor del fuego a cocinar y discutir una solución a las problemáticas de su comunidad?
¿Por qué yo busqué y construí mi identidad en compañía de estas mujeres?
Supongo que es un lugar común decir que lo que me llevó a mí a estos círculos fue la búsqueda. Lo que rara vez se dice es que lo que estaba buscando era un grupo al que pertenecer, un espacio para sanar (sin saber qué era lo que estaba enfermo), un lugar en donde me sintiera amada y valorada, y sobre todo segura, en el que no exigirían nada de mí y nunca sería juzgada.
Hallé tres grupos de mujeres en los que encontré lo que necesitaba: una sesión mensual de terapia grupal, un grupo de "brujas" neopaganas o wicca, y un corto curso de yoga para mujeres de un fin de semana. Estos tres grupos sostenían de diferentes maneras el mismo principio de que algo, no importa qué, estaba opacando mi brillo, ocultando mi verdadero y extraordinario ser, impidiéndome ser feliz. Era necesario trabajar para pulir mi ser y dejarlo salir.
A diferencia de todo con lo que yo me identificaba a mí misma en ese momento, ese ser oculto era un Ser poderoso, sagrado, bello, creativo y gestador de vida, era el Ser Mujer; no la hija de mamá y papá, la novia de fulano, la niña asexuada, etc. Estas mujeres me compartieron y enseñaron su camino, su forma de honrar el Ser Mujer, ese camino trazado por la sabiduría de las religiones paganas o la disciplina yóguica o el análisis terapéutico. Mis compañeras de grupo eran mi apoyo, mi espejo y mi catalizador, siempre y cuando permaneciera dentro del grupo.
Estos tres grupos me acompañaron por los años más difíciles de mi vida, los años de la depresión y la crisis de identidad. Vivir bajo su cobijo era maravilloso, pero no tardó mucho en terminarse el sueño, una demanda del universo me pedía volver al mundo real: un trabajo que odiaba, una larga relación de pareja que se terminaba y el profundo hueco en mi estómago que me cuestionaba que quería hacer al respecto. En otras palabras: en la vida diaria, en el mundo práctico ¿qué aprendí? ¿En verdad me sentía esta Mujer? Hacía mis dos horas diarias de yoga, conocía los ciclos de la luna y los nombres de las diosas, y había recorrido todos los traumas de mi infancia. Había hecho el trabajo, me pulía, pero no sabía quién era yo y definitivamente no era feliz. ¿Qué sigue? ¿Ahora qué debo hacer? Volteé a mirar a mis compañeras, que inmediatamente resintieron mis cuestionamientos y respondieron: "Seguramente no has entendido nada, no has hecho las cosas bien".
Sola, triste, frustrada y con la vida exigiéndome seguir adelante, me llevó más tiempo del necesario entender qué había aprendido de estos grupos de mujeres: fuera de ellos sigo practicando yoga, sigo mirando la luna y sigo observando atenta los dolores del pasado o traumas que sigo cargando conmigo, pero fuera del grupo no hay protección, el universo me cuestiona, me confronta, me exige. Para poder dar la cara al universo es necesario honrarme por quien SOY a cada instante, en cada respiración.
Lo que aprendí de estos grupos es que más que tratando de averiguar quiénes somos, estamos buscando un lugar, un espacio en el que nos sintamos segura(o)s para Ser. Alguien que nos diga: "Es seguro Ser quien Eres, no te juzgaremos, no te lastimaremos". No importa si es un grupo de yoga, un grupo de apoyo, o un grupo de amigas, una vez que creemos encontrar esto, nos aferramos a él con todas nuestras fuerzas...

Sat Deva